Wednesday, June 27, 2018

Levántate y anda



En una ocasión Pedro y Juan (Hechos 3) subían juntos a orar al templo conocido como La Hermosa. Había allí sentado junto a la puerta un hombre cojo que pedía limosnas. Así como Juan y Pedro, los cristianos debemos permanecer y caminar juntos, unidos en el llamado que nos ha hecho Cristo para evangelizar. También la Iglesia de Cristo debe caminar y subir al templo para comunicarse con Dios. Debemos unirnos en un mismo propósito: orar. Como los que iban a la iglesia eran persona creyentes de la ley, el cojo se sentó allí para recibir ayuda de quienes clamaban ante Dios. Pedro y Juan no tenían dinero para darle, sin embargo, Pedro, viendo la necesidad de aquel hombre y recordando las palabras de su Maestro Jesús “al que te pida, dale”, miró al cojo y le dijo “no tengo plata, ni oro, pero lo que tengo te doy; en el nombre de Jesucristo de Nazaret, levántate y anda”. Pedro y Juan, como verdaderos cristianos, se estaban encargando de imitar a Cristo, el mejor ejemplo a seguir. Quizás, al igual que Juan y Pedro, no tengamos dinero para dar o no contamos con los recursos económicos para ayudar, sin embargo, una palabra de motivación, de ánimo, de fe puede salvar a alguien. Aquella tarde aquel cojo recibió la sanidad y se llenó de fe y la salvación entró en su vida. Vemos que la presencia de Dios en nuestras vidas es mucho más importante que los bienes materiales, nos bendice, nos trae sanidad, poder y sobretodo la salvación que nos lleva a la vida eterna. Pedro y Juan accionaron ante la necesidad, no solamente dijeron la palabra, sino que también le extendieron sus manos al cojo para levantarle. Hoy esta palabra extiende sus brazos para levantarse, para animarte y que tomes la decisión de seguir a Cristo. En su nombre serás sano, bendecido y salvo.

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