Sunday, June 16, 2019

Haciendo frente al enemigo

Durante mucho tiempo el pueblo de Israel estuvo oprimido por los filisteos (y otros pueblos). En su historia, Dios levantó hombres (y mujeres) valientes para liberar al pueblo de la opresión. Uno de ellos fue Sansón, a quien Dios quiso que se separara para El desde su nacimiento y a quien le dio dones, entre los cuales una fuerza física extraordinaria. Podemos comparar la opresión sufrida por los israelitas con nuestro diario vivir: las luchas, problemas, momentos difíciles. Los filisteos representan al enemigo, quien pone la mirada en aquellos que se esfuerzan día a día por agradar a Dios. El enemigo nos persigue para hacernos caer, se molesta cuando progresamos, crea incredulidad, ataca, pone duda, desánimo, pereza. Para poderle hacer frente necesitamos llenarnos de la Palabra de Dios, crecer en fe, dedicar tiempo a orar y establecer una estrecha relación con Dios.  Para impedir que alcancemos la vida eterna, el enemigo de las almas (el diablo) querrá seducirnos con deseos carnales, falsedades, alegrías pasajeras representadas por Dalila, de quien Sansón se enamoró hasta perder, literalmente, sus ojos. El enemigo desea que le entreguemos los dones que han sido depositados en nosotros, nuestras habilidades para atarnos con las debilidades, hacernos caer, perder la visión espiritual y el anhelo de agradar a Dios. 

Conozcamos las estrategias del enemigo para hacerle frente. Dios nos ha dado dones, talentos y nos llama a presentar nuestros cuerpos como sacrificio vivo. Mantengamos diariamente una comunicación con Dios por medio de la oración y la lectura de su palabra, que es vida.

Dios te bendiga.

Tuesday, January 15, 2019

Pasemos al otro lado

Hago referencia al momento en el cual Jesús les dijo a sus discípulos que pasaran al otro lado estando ellos en la barca. Obedeciendo ellos a su Maestro se dirigieron al otro lado. Mientras Jesús dormía en la parte posterior de la barca se levantó una gran tormenta, la cual permitió que el viento y las olas azotaran la barca de tal modo que casi se hundían (Marcos 4.35-41).

A través de esta historia quiero compartir la inquietud del llamado que nos hace Dios a pasar a otro lado, a un nivel espiritual más alto, a que no nos quedemos estancados, sino que crezcamos.  Podemos crecer espiritualmente cuando desarrollamos y alimentamos nuestro espíritu mediante el estudio, la lectura de la palabra de Dios; se da cuando mantenemos y ejercitamos una relación con nuestro Señor; cuando nos congregamos y escuchamos su palabra. El crecimiento espiritual depende de nosotros, es algo individual. Lo vemos cuando nos armamos de valor y dejamos a un lado todo aquello que no le agrada a Dios; se da cuando somos obedientes. Les exhorto a pasar al lado de la fe, de la obediencia, de la acción mediante las buenas obras.

En nuestro caminar diario vamos a encontrar un sinnúmero de situaciones difíciles. Las situaciones difíciles, los retos, las luchas no se hacen esperar y la tempestad azotará nuestra barca (vida) como azotaba la barca donde se encontraban los discípulos con Jesús. Pero si de algo estoy segura (pues lo he experimentado) es mejor pasar la tempestad con Cristo que sin el. No importa el momento que estemos pasando, Dios está con nosotros.

Los discípulos fueron a donde Jesús, así como nosotros debemos ir a el en los momentos difíciles de nuestras vidas. El conoce nuestras necesidades, pero espera que nosotros nos acerquemos a él, que confiemos en él.  Nuestra confianza debe estar puesta siempre en Dios. Cuando llegue la inseguridad, la duda, el miedo, la pereza o la desconfianza no tratemos de echarles con nuestras fuerzas, sino busquemos al Maestro.

Permanezcamos en la barca que es Cristo, en su palabra. Pasemos al otro lado, accionemos, crezcamos. Descansemos y confiemos en él. Acerquémonos a Cristo y sobre todo que nuestra fe este puesta y fortalecida en él.

Monday, July 2, 2018

Jesús: Salvador de la humanidad


Dios nos predestinó, nos separó para que seamos salvos. Él nos conoce desde antes de nacer y su propósito para con toda la humanidad es salvarla. Su amor es tan grande que entregó a su unigénito hijo para que por medio de su sacrificio en la cruz seamos salvos (Juan3.16). El envió a su hijo al mundo para que seamos salvos, para que sea nuestro mayor ejemplo aquí en la tierra. Nosotros, quienes confesamos ser cristianos y creer en él, debemos valorar ese sacrificio y dejar que sea Jesucristo nuestro modelo a seguir. La salvación es para nosotros, necesitamos cultivarla por medio de nuestra relación con él. Prestemos atención a lo que él quiere decirnos a través de su palabra. Confesemos a Cristo como nuestro único y exclusivo Salvador. Él ha prometido estar con aquellos que le aman y hacen su voluntad.

Romanos 8:29 “Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos.”

Thursday, June 28, 2018

El propósito de las pruebas


1 Pedro 1.6-9
 En lo cual vosotros os alegráis, aunque ahora por un poco de tiempo, si es necesario, tengáis que ser afligidos en diversas pruebas,  para que sometida a prueba vuestra fe, mucho más preciosa que el oro, el cual aunque perecedero se prueba con fuego, sea hallada en alabanza, gloria y honra cuando sea manifestado Jesucristo,  a quien amáis sin haberle visto, en quien creyendo, aunque ahora no lo veáis, os alegráis con gozo inefable y glorioso; obteniendo el fin de vuestra fe, que es la salvación de vuestras almas.

A lo largo de nuestras vidas, se nos presentan diversas situaciones, en muchas ocasiones difíciles. Muchas de estas situaciones nos causan tristeza, aflicción, ansiedad. La forma y la actitud con la que las enfrentamos determinarán el desenlace. Como cristianos, no estamos exentos de pasar por momentos difíciles. Por el contrario, el apóstol Pedro escribió que es necesario que seamos afligidos por medio de las pruebas. Las pruebas son necesarias en la vida de los creyentes para su crecimiento y desarrollo espiritual. El mismo Jesucristo pasó por diversas pruebas. A través de las pruebas nuestra fe se somete a prueba dejando en nosotros un hermoso resultado. El propósito de las pruebas es que nuestra fe sea probada como el oro, se va refinando. Por medio de la prueba podremos honrar y alabar al Señor y finalmente, habiendo perseverado y luchado, obtendremos la victoria  y la salvación de nuestras almas.

Wednesday, June 27, 2018

Levántate y anda



En una ocasión Pedro y Juan (Hechos 3) subían juntos a orar al templo conocido como La Hermosa. Había allí sentado junto a la puerta un hombre cojo que pedía limosnas. Así como Juan y Pedro, los cristianos debemos permanecer y caminar juntos, unidos en el llamado que nos ha hecho Cristo para evangelizar. También la Iglesia de Cristo debe caminar y subir al templo para comunicarse con Dios. Debemos unirnos en un mismo propósito: orar. Como los que iban a la iglesia eran persona creyentes de la ley, el cojo se sentó allí para recibir ayuda de quienes clamaban ante Dios. Pedro y Juan no tenían dinero para darle, sin embargo, Pedro, viendo la necesidad de aquel hombre y recordando las palabras de su Maestro Jesús “al que te pida, dale”, miró al cojo y le dijo “no tengo plata, ni oro, pero lo que tengo te doy; en el nombre de Jesucristo de Nazaret, levántate y anda”. Pedro y Juan, como verdaderos cristianos, se estaban encargando de imitar a Cristo, el mejor ejemplo a seguir. Quizás, al igual que Juan y Pedro, no tengamos dinero para dar o no contamos con los recursos económicos para ayudar, sin embargo, una palabra de motivación, de ánimo, de fe puede salvar a alguien. Aquella tarde aquel cojo recibió la sanidad y se llenó de fe y la salvación entró en su vida. Vemos que la presencia de Dios en nuestras vidas es mucho más importante que los bienes materiales, nos bendice, nos trae sanidad, poder y sobretodo la salvación que nos lleva a la vida eterna. Pedro y Juan accionaron ante la necesidad, no solamente dijeron la palabra, sino que también le extendieron sus manos al cojo para levantarle. Hoy esta palabra extiende sus brazos para levantarse, para animarte y que tomes la decisión de seguir a Cristo. En su nombre serás sano, bendecido y salvo.